¡Cuidado! Estás a punto de ser PHENOMENIADO.

martes, 29 de junio de 2010

Pérdida.


He pérdido mucho.
Hoy me encuentro con solo mis pies, que me ayudan a seguir caminando. Soy sincera y he pensado no seguir avanzando y perder también los pies, pero no...




La cabeza la perdí en un accidente de miradas, un choque con derrame de sangre violeta y aromas sorpresivos. Me diagnosticaron reposo absoluto. Sin abrir los ojos y un sin fin de frases sin decir, ni mucho menos leer, condenada a estar a ojos cerrados, tanteando el mundo solo con mi boca y con mis manos.

Las manos y brazos los perdí después; desgarro intenso, producto de un abrazo infinito, un abrazo final con ganas de reencuentro y ansias de golpear.
Desprendimiento de piel, en fin...no los necesitaba mucho, lo único extraordinario que podía hacer con ellos era abrazar y apretar hasta el cansancio muscular, pero confieso que los extraño.

El cuerpo terminó por dejarme, huyó de mí. Supongo que se asusto luego de experimentar ciertas caricias y besos enloquecidos. No tenía a su amiga cabeza para cuestionarse, pero aún así, sentía miedo. Los escalofríos terminaron por espantarlo y simplemente...me dejó. La última vez que ví mi espalda fue cuando a lo lejos la observe corriendo hasta desvanecerse.















Y me quedan los pies, de vez en cuando tiemblan y retroceden. Extrañan y extrañan y extrañan, pero a pesar de todo; de las perdidas y de todo lo demás, quieren seguir caminado. Seguir avanzando sin detenerse.
Me confesaron que no se rinden con nada.


Pudiste haber perdido mucho y extrañar demasiado...pero no te rindas ¡por favor!

Hay ciertas
"cosas" que desaparecen y se esfuman entre tantas palabras, entre tantas promesas.
Pierdete si quieres, pero siempre vuelve a tu camino, ahí estarán mis pies por si quieres que te enseñen a seguir avanzando...




lunes, 14 de junio de 2010

Bolsa de mareos.

Apuñalenme más de una vez por favor, que ya no siento mi cuerpo, ni mucho menos mis manos.
El calor no me quema, el frío no congela ni cabezas, ni pies, ni lágrimas.
Masquenme más de una vez por favor, que ya ni sangre corre por mis venas, que mis uñas están blancas y mi piel endurecida.
Muerdanme eternamente en una danza con los dientes y su lengua. Necesito sentir aunque sea dolor.
Bañenme en palabras gritadas por favor, que mis oídos se duermen poco a poco y ya nada los ensordece.
Escupanme si quieren, hace tiempo que no siento el olor de la saliva y mucho menos su textura.
Arrojenme contra las piedras y dejenme ahí. Reflejo de lo único que queda de mí...esperanzas, esperanzas de que venga alguien y le pregunte al viento - ¿Por qué eres tan mentiroso? ... por que yo señores, ¡Yo! ... no me atrevo.

lunes, 7 de junio de 2010

Desilución.

Ya no habrá otra hoja...ya no habrán más hojas.
Ya se fueron los otoños, los caminos con pies crujientes, el sol de media tarde y las caricias de viento por las noches.
Ya no hay otoños que me dejen floreciendo.
Ya no hay otoños que quieran besarme sin verme a la cara.
Ya no hay otoños ...
Yo seguiré caminando de eso estoy segura.
Pueden llevarse algo de mí, pero pocos suelen conocer lo que está ahí...justo ahí, en donde solo llegan los que se atreven.