Me duelen los pies de tanto caminar sin sentido, con zapatos pequeños y sin avanzar.
Me duele la espalda de tanto cargar piedras en el bolso.
Me duelen las manos de tanto empuñarlas para golpear el piso.
Me duelen las rodillas de tanto arrodillarme para ver que se esconde bajo mi cama.
Me duelen los dedos, que se enrredan en mi pelo, pelo que también me duele.
Me duelen los labios de tantas mordeduras.
Me duelen los oídos, me duelen mucho.
Me duelen los ojos de tanta luz.
Me duele más que no me duela lo que a tí te duele.
Me duele la espalda de tanto cargar piedras en el bolso.
Me duelen las manos de tanto empuñarlas para golpear el piso.
Me duelen las rodillas de tanto arrodillarme para ver que se esconde bajo mi cama.
Me duelen los dedos, que se enrredan en mi pelo, pelo que también me duele.
Me duelen los labios de tantas mordeduras.
Me duelen los oídos, me duelen mucho.
Me duelen los ojos de tanta luz.
Me duele más que no me duela lo que a tí te duele.


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